Esas barreras sobre la harina comenzaron a aplicarse hace dos años, con un nivel de 27 por ciento, reducido luego a 14 por ciento, y vencerán a fin de diciembre, pero Chile estaría estudiando un nuevo mecanismo de protección, según dijeron voceros de la Cancillería argentina al diario platense Hoy.
Chile no puede renovar las actuales salvaguardas en virtud de una ley que establece que no es posible prorrogar el mecanismo hasta después de un año de haber vencido el anterior período de aplicación, por lo que ahora el gobierno estudia alternativas para restringir el ingreso del producto.
âEl problema que motivó la aplicación de las salvaguardas persisteâ, dijo el agregado agrícola de la embajada chilena en Buenos Aires, Iván Nazif, al referirse a las retenciones a las exportaciones de la harina que, al ser menores que las del trigo, son consideradas distorsivas de la cadena de valor.
Los lácteos
Además de la controversia por la harina, Chile estudia la aplicación de salvaguardas a las importaciones de leche fluida y en polvo y de quesos.
La investigación, que debe definirse a fines de noviembre, tras la sustanciación de las audiencias correspondientes, fue iniciada a partir del pedido de la Federación de Productores de Leche (Fedeleche) en agosto pasado, bajo el argumento de que un âexplosivo aumento de las importacionesâ está provocando daño a la industria chilena.
Durante el primer semestre de este año, Chile importó 3.948 toneladas de leche en polvo entera y 9.113 toneladas de leche en polvo descremada de todo origen, contra las 2.414 y 5.165 toneladas, respectivamente, importadas en los primeros seis meses de 2005, de acuerdo con datos oficiales de ese país.
De esas cantidades, la Argentina proveyó 41 por ciento en 2005 y 69,1 por ciento en 2006, según la información oficial del país vecino.
El Gobierno argentino adelantó que, ya sea en el caso de la harina de trigo como en el de los lácteos, una eventual medida de protección por parte e Chile será recurrida ante la OMC.